Sep
25
2011
CROSS TAMAIMO
Author: atletasadminFIN DE SEMANA, lo que para muchos significa descanso y relax para otros como yo sólo puede significar una cosa: “¿En qué pueblo toca hoy echarse una carrerita? ¿Dónde vamos hoy a pasar el día, conocer un sitio nuevo, gente nueva y, de paso, echar unos cuantos kilómetros más al saco?” Pues este sábado tocaba visita a Tamaimo.
Era la primera vez que corría este cross aunque el lugar ya lo conocía de participar en la Subida al Panadero así que pensé: “bueno, son solo 4 km y pico, no puede ser muy duro… por el casco urbano, como mucho, cogeremos el circuito del principio del Panadero y lo haremos dos veces… no creo que sea para tanto…”
¡Mi niña! ¡¡¡La de carreras que llevo hechas en la Isla y que no aprendo!!! Todavía no me meto en la cabeza que da igual la distancia de la prueba, que aquí la dureza se mide de muchas formas: el calor, el terreno, las cuestas, la hora, la altitud…
En fin, llegado el momento todo son miradas de control de posibles rivales y cuentas en la cabeza. Todo el mundo sabe que si hay “pasta” y no eres una super-máquina, hay que montar una estrategia para intentar arañar esos premios.
Nos colocamos en la línea de salida todas las féminas junto con los infantiles y cadetes y ¡pum! pistoletazo de salida y todos como locos cuesta abajo.
De repente noto algo extraño… ¡Anda coño! ¿Pero esta no es Amada? ¿Y qué hace aquí? O mejor dicho ¿Qué leche hago yo tan cerca? ¿PERO DÓNDE VAS ANIMAL? El caso es que, detrás de ella, pegadita a su espalda, iba otra chica que, el fin de semana anterior, yo había ganado en el Cross de El Cristo de La Laguna y, claro, mi cabeza pensó: “¡Qué narices! Si ella lo intenta ¿porqué no lo voy a intentar yo? (Cuando hablo de intentar me refiero a intentar reducir la distancia entre Amada y yo a lo mínimo posible… lo de ganarla… no entra en mis planes ni entrará nunca… Una es competitiva pero no gilipollas –con perdón-).
El caso es que la hazaña duró más de lo que yo me esperaba pero luego lo pagué con creces. Al inicio de la 2ª vuelta ya casi no me quedaban esperanzas de alcanzar a la 2ª clasificada (sólo un pequeño bajonazo en alguna subidita podía darme una posibilidad) mis piernas me pedían clemencia por los duros entrenos de estas semanas y no se encontraban tan frescas como otras veces.
Resultado: un 3º puesto en la general (que me otorgaba premio en metálico) y un 1º puesto en mi categoría.
LA ANÉCDOTA: Nada más cruzar la línea de meta, uno de los miembros de la organización se acercó a nosotras (las 3 primeras clasificadas) para decirnos que Diana quería proponernos algo: según ella, llevaba allí desde las cinco pero cuando recogió el dorsal le dijeron que se correría a las seis y no se enteró cuando por megafonía nos convocaron y dieron la salida de la prueba; entonces quería salir con los chicos y correr dos vueltas y, en función del tiempo que hiciese meterse en la clasificación femenina.
Obviamente, la 1ª en hablar fui yo, puesto que, conociéndola y sabiendo de su nivel, era la que más tenía que perder y así se lo hice saber. Además, corría con la ventaja de saber nuestros tiempos y, como posteriormente reseñó Amada, del beneficio de correr con los hombres y lo que ello implica.
Al final entendió nuestra postura, nos dijo que al menos tenía que intentarlo y que se pegaría entonces un entreno con los hombres de 8 kilómetros. Y así lo hizo… ¡¡¡Y vaya ritmito que se metió la muchacha!!!
Todos sabemos que en este tipo de carreras se sabe el horario de la 1ª prueba pero no del resto, todos tenemos que estar allí a primera hora e ir haciendo nuestros cálculos y calentar cuando nos parece y estar atentos a todo porque en cualquier momento se puede dar la salida. Y siempre es así. Lo siento Diana pero la igualdad es un principio que hay que respetar.
¿QUÉ HUBIERAN HECHO USTEDES?
Raquel Cueña




